Entre todas las tecnologías existentes para facilitar –o enmarañar, para muchos- la tarea periodística, el iPad hace su aparición triunfal y se jacta de ofrecer una evolución fehaciente y constante en el trabajo multimedia del periodismo.

El iPad es un dispositivo electrónico al estilo pc tablet, creado por la empresa Apple, y que posee la rica combinación entre un “smartphone” y una computadora portátil. Las funciones son análogas al resto de dispositivos portátiles de Apple (como el iPhone o iPod Touch), aunque la pantalla es más grande y su hardware más potente, y su función está más enfocada al acceso que a la creación de contenido.

El iPad, a diferencia de la mayoría de  las computadoras portátiles, no tiene teclado y su utilización es completamente táctil; y además, es sencillo de transportar por su menor tamaño y peso.  Este dispositivo se corona como un  “todo en uno”, y se puede utilizar casi para cualquier tarea informática, aunque con el tiempo se irá compatibilizado con los actuales ordenadores.

Sin embargo, no todas las tecnologías son necesariamente mejores que sus predecesoras o más útiles. La funcionalidad, practicidad y la convergencia de sus funciones son las que dan un real sentido y valor a este dispositivo.

Así como la pantalla del celular requiere otro contenido, otra sintaxis, otro tono, el iPad, también necesita un nuevo estilo periodístico. Este dispositivo, sin embargo, desde su creación viene sufriendo una crisis de identidad: no es un celular grande, ni un libro electrónico, ni una netbook del futuro; es algo más, y muchas cosas a la vez,  y en definitiva será el consumo de la audiencia lo que definirá sus usos y utilidades. Así, el periodismo está dando sus primeros pasos sobre la utilización de este aparto que promete mucho más de lo que ofrece.

A pesar de su riqueza en cuanto a la simplificación de tareas, para algunos el iPad supone un retroceso en cuanto al rol de las audiencias.  Según el periodista norteamericano Jeff Jarvis -autor del libro “What would Google do?”-  el iPad es retrógrado, ya que devuelve a los usuarios al lugar de las audiencias. Jarvis cree que esta pc tablet de Apple es limitada, ya que no permite interactuar ni tiene, entre otras cosas, cámara o puertos USB, además se basa exclusivamente en aplicaciones basadas en Internet.

Es evidente que el iPad, exigirá a los creadores de contenidos para que expriman al máximo las ventajas de la pantalla, conserven lo bueno de lo viejo, y amplíen el horizonte de posibilidades que parecería ser infinito.

Pero ¿qué tiene de innovador o benéfico para los medios?. Sin duda alguna, además de ser novedoso y simplificador para el usuario, también es un hito de esperanza para el negocio de los medios que se ven cada vez más avasallados por la distribución de contenido gratuito en la web.  

El iPad, al utilizarse como e-book (libro electrónico) genera más ingresos a los medios de comunicación al ofrecer la distribución de sus contenidos informativos mediante una suscripción paga. Y existen muchos editores que creen que el negocio será redituable; el interrogante es: ¿encontrarán un número significativo de lectores que estén dispuestos a pagar por un contenido mensual?. El modelo de negocio parecería  estar a punto de sufrir un retroceso.

El lanzamiento del iPad sin duda genera mucha atención en los medios y podría llegar a promoverse otra revolución de la comercialización de contenidos digitales como en su momento fue el iPod para la música. Para los medios, supone una reinvención en la forma de hacer periodismo, en la distribución de contenidos, y en la segmentación de las audiencias; para el profesional de la comunicación admite una nueva tecnología en el proceso de autonomía periodística. Con el correr del tiempo la verdad acerca de su verdadera utilidad y aplicación verá la luz.

Aplicaciones de iPad para periodistas (en Español) from Not on the Wires on Vimeo.

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